Nombre del autor:Psic. Rafael Aldave

Psicólogo con más de 20 años de experiencia; esposo, papá, amigo, ciudadano... Humano, pues 😉

Ilustración sobre gaslighting y manipulación emocional, donde una persona duda de su percepción y realidad por invalidación constante.

Gaslighting: cuando te hacen dudar de lo que ves, sientes y recuerdas

El gaslighting es una forma de manipulación emocional que te hace dudar de tu percepción, tus recuerdos y tus emociones. Suele instalarse de manera sutil, pero con el tiempo debilita la confianza en uno mismo y genera confusión, culpa y desgaste emocional. Reconocerlo es el primer paso para recuperar claridad interna y volver a confiar en tu propia experiencia.

Ilustración que representa la conexión entre el cuerpo y las emociones, mostrando cómo los síntomas físicos pueden expresar malestar emocional no atendido.

Cuando el cuerpo habla: lo que tus síntomas intentan decirte

El cuerpo no se equivoca: habla cuando algo emocional no ha sido escuchado. Dolores, cansancio persistente, tensiones y malestares pueden ser la forma en que el cuerpo intenta decir lo que la mente ha callado. Comprender esta conexión entre emociones y síntomas físicos no es buscar culpables, sino abrir un espacio de escucha y reconciliación interna. Leer estas señales con mayor conciencia puede transformar la manera en que te relacionas con tu cuerpo y contigo mismo.

Por qué comemos sin hambre

El hambre emocional: cuando lo que buscas no es comida sino calma

El hambre que no se llena con comida

Hay hambres que no buscan saciedad, sino compañía.
Hay hambres que no buscan azúcar, sino ternura.
Hay hambres que no buscan proteína, sino descanso.

El hambre física crece gradualmente y se calma con casi cualquier alimento, mientras que el hambre emocional aparece de golpe, pide algo muy específico y deja una sensación de vacío después de comer .

Vivir sin máscaras: la libertad de habitar tu propia verdad

Vivir sin máscaras: la libertad de habitar tu propia verdad

Todos, en algún momento de la vida, hemos usado una máscara emocional. No una de mentira, sino una de supervivencia: una forma de comportarnos, reaccionar o mostrar lo que creemos que nos va a proteger, evitar conflictos o mantenernos cerca de los demás. Y aunque estas máscaras surgieron como un mecanismo para adaptarnos, con el paso del tiempo pueden convertirse en una especie de armadura que no sabemos cómo quitarnos… incluso cuando ya nos pesa, ya no nos queda o ya no nos representa.

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Psic. Rafael Aldave Rivas
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